
De sastres a perfumistas
The House of Creed tiene una notable historia que se remonta a más de 250 años. Moldeada por siete generaciones, la trayectoria de la marca no es simplemente una serie de relatos familiares, pues sus hitos forman parte de la crónica pública.
Para ahondar en el legado del nombre Creed, The House of Creed recurrió a una archivera profesional, cuyo trabajo se centró, en particular, en desentrañar el archivo oculto de la familia. Gracias a su labor supimos que la familia Creed no siempre se dedicó al negocio de las fragancias. Posteriores indagaciones revelaron una historia que abarca desde artesanos a sastres y a los maestros perfumistas de la actualidad, lo que confirma el hecho histórico de que la familia Creed es, indudablemente, experta en múltiples oficios.

James Creed se instala en Londres
James Creed era un hombre ambicioso y con talento que prácticamente no tenía un céntimo cuando salió de Leicester en 1710.
Tras investigar más a fondo en la historia, la archivera encontró las actas matrimoniales de James Creed, que a la sazón dividía sus días entre Wokingham y Marylebone, y de cuyo testamento dio fe y legalidad su hijo, Henry Creed.
Fue este Henry quien, según nos informó, trasladó el negocio de la sastrería a París, de ahí el espíritu tan británico como francés que caracteriza a The House of Creed.
Tras seguir explorando en los archivos del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, nuestra archivera encontró una referencia que indica que la primera sastrería londinense en abrir sus puertas en París, en el número 25 de la Rue de La Paix, fue la de Henry Creed. En su honor, bautizamos uno de nuestros exquisitos baúles de piel con el nombre de nuestro primer taller parisino.

Conexiones con la realeza
Con numerosas referencias a la realeza en nuestra historia, era fundamental encontrar pruebas directas de esos vínculos reales. En el año 1860, en un artículo de la revista británica The Army and Navy Gazette (Gaceta del Ejército y la Armada), se señalaba que Henry Creed, de Creed y Cumberland, había recibido un nombramiento especial como proveedor de la reina Victoria y de la corte imperial de Francia.
Sin embargo, no era la primera vez que Henry se relacionaba con la realeza. Dio sus primeros pasos profesionales en la sastrería Messrs Harris & Co, situada en el prestigioso barrio parisino de La Chaussée d'Antin, donde habría creado prendas para las casas reales europeas.
En 1885, Henry recibió una Garantía Real como proveedor oficial de la Corona firmada por Annie Roxburgh, Mistress of the Robes (dama responsable de las ropas y joyas de la reina), título que aún hoy sigue expuesta en nuestra tienda parisina de la Avenue Pierre 1er de Serbie.
Sabemos que Henry creó un hábito de montar para la reina Victoria en 1885, que se puede encontrar en el Museo de Kioto y que inspiró la campaña para nuestra fragancia femenina más vendida, Aventus for Her.

Scented Hemlines & Leather Gloves
In 1902, a visiting card gives two addresses for Henry Creed both in France, Paris and 12 Avenue Massena, Nice. Nice is just 25K from grasse which at the time was becoming the centre of Frances’ fragrance industry.
It would have been very common for tailors to scent hemlines and leather gloves with fragrance. Difficult to make, cut and stitched by hand, well-made gloves were an expensive luxury item.
Adopted as a symbol of wealth and status, they are often seen in portraits of the aristocracy. Perfume, another symbol of wealth, enabled the rich to make ostentatious displays of their standing by purchasing perfumed leather goods such as gloves, shoes, belts and sword scabbards.
Scenting the gloves was a long and delicate process, involving a range of techniques. First, to get rid of the tanning smells, the leather was steeped in an aromatic solution or rubbed with fragrant pastes.
After this, the gloves were cut, sewn and dyed. Then came the mise en fleurs, where the gloves were placed on top of several layers of flowers in a closed box.
The petals were renewed every 12 hours and the gloves hung up to dry. After eight days of this treatment, the gloves would have taken on a scent, and the insides were powdered to make the gloves easier to fit.

Linton Tweeds
Tras la muerte de Henry, sus hijos Henry y James (padre de Olivier) se hicieron cargo del negocio. La alta costura y la sastrería seguirían ocupando un lugar destacado en el negocio familiar, y uno de los hijos de Henry, Charles, se formó como aprendiz en la famosa fábrica textil británica Linton Tweeds.
Charles también se convertiría en miembro fundador del Instituto Británico de la Moda. En el libro The Golden Age of Couture, publicado por el museo V&A de Londres, hay una fotografía donde aparece Charles sentado junto a los demás miembros fundadores.
Finalmente, en 1935, y tras trabajar como jefe de planta en los prestigiosos almacenes neoyorquinos Bergdorf Goodman, se incorporó al negocio familiar. Mientras Charles dirigía el negocio en París, su hermano James se embarcó en una travesía marítima por el Lejano Oriente y exploró Japón, lo que probablemente fue una expedición extraordinaria para el joven.

Olivier Creed
Cuando Henry falleció en 1949, James continuó la historia de The House of Creed junto a un joven Olivier, que más tarde se convertiría en el guardián del extraordinario patrimonio de la marca.
Creador visionario, Olivier Creed dedicó su vida a perpetuar y reinventar el arte de la alta perfumería. Guiado por una férrea búsqueda de la excelencia, viajó por todo el mundo en busca de las mejores materias primas, forjó relaciones duraderas con productores de confianza y dio forma al distintivo Arte del Millésime de la Casa.
Bajo su dirección creativa nacieron algunas de las fragancias más icónicas de Creed, cada una de las cuales reflejaba su singular talento, curiosidad y rigurosos estándares.
Olivier dijo en cierta ocasión que "el pasado es la fuerza del futuro". Hoy, esta filosofía sigue viva en todas y cada una de las fragancias Creed, expresiones intemporales de elegancia creadas para inspirar a las generaciones venideras.